Actualización
En febrero de 2017 volví sobre los micromomentos. Había desarrollado el concepto en un artículo sobre el consumidor hiperconectado: esos instantes en los que alguien acude al móvil para resolver una necesidad concreta. Me preguntaba si las marcas estaban preparadas para estar presentes, ser útiles y responder a tiempo.
Ese recorrido me llevó a pensar en audiencias más pequeñas y en los microinfluencers. La influencia no depende únicamente de reunir a muchas personas. También importa qué relación existe con una comunidad y si una recomendación encaja con lo que esa comunidad busca.
Compartí preguntas sobre cómo identificar a alguien que aportara valor a una estrategia y sobre el negocio que estaba creciendo alrededor de los influencers. Me interesaban la reputación y la proporción entre el alcance y la confianza. No hay una lista automática que resuelva esas decisiones por una marca.
Consumimos, comparamos y recomendamos en momentos fragmentados. Por eso creo que escuchar lo que ocurre en cada uno de ellos sirve más que repetir un mensaje en todas partes. Retomé después el tema en esta reflexión sobre las marcas y también abordé el desgaste de los influencers.
