Reflexión
En España seguíamos asociando la productividad con estar en la oficina. Yo no compartía esa idea: trabajar desde casa también puede permitirnos sacar adelante el trabajo, siempre que demos a las personas las herramientas y la confianza necesarias.
Cuando llegó la crisis sanitaria, muchas compañías tuvieron que probarlo de golpe. A quienes llevábamos tiempo apostando por la flexibilidad, aquella experiencia nos reafirmó; para otras empresas fue el inicio de un aprendizaje que habían aplazado.
El cambio no consiste solo en mover el puesto de trabajo a casa. También nos obliga a revisar las jerarquías que retrasan decisiones y a dar más capacidad de autogestión a los equipos. La responsabilidad no depende de que alguien vea a otra persona sentada en una mesa.
La pregunta que me interesa no es dónde estamos a cada hora, sino qué podemos conseguir juntos. Ya defendía esa forma de trabajar en Líderes en vez de jefes: la autogestión funciona.
