Actualización
Si trabajas en marketing o comunicación, es comprensible que te preguntes cómo afectará la inteligencia artificial a tu día a día. Yo creo que formará parte del trabajo habitual y que, precisamente por eso, conviene mantener la calma y pensar bien sus reglas.
La regulación puede fijar obligaciones comunes. La autorregulación exige además que las organizaciones decidan qué usos consideran aceptables y asuman la responsabilidad de sus decisiones. Para mí, las dos conversaciones importan.
En el post original hablaba de transparencia, privacidad y ética. No son palabras decorativas: hay que poder explicar cuándo interviene la IA, qué datos se emplean y quién responde por el resultado que recibe una persona.
Desarrollé estas ideas en mi newsletter. La reflexión que mantengo es que un marco claro puede ayudar a utilizar estas tecnologías sin dejar las decisiones importantes únicamente en manos de la herramienta.
