Resumen
Resumen editorial
Rafael Tamames reflexiona sobre los límites éticos del reconocimiento de emociones y de rostros por parte de la IA, a raíz de su propio libro sobre robots.
Actualización
Los robots ya leen nuestros rostros y hasta pueden olvidar. ¿Cómo te imaginabas el futuro cuando eras un niño? Yo creía que los robots serían malvados, influenciado por las narrativas del cine. Mi introducción prematura en internet me llevó a hacer zoom en el fenómeno de la automatización, tanto que escribí un libro mientras veía cómo los robots ya eran capaces de aprender.
Hoy los robots, como los humanos, ya tienen la capacidad de olvidar y seleccionar recuerdos entre grandes cantidades de datos. La tecnología de reconocimiento de emociones que muchas industrias ya utilizan para reconocer las reacciones de los consumidores me hace pensar: ¿está bien escanear el rostro de una persona en una entrevista de trabajo o en el testeo de un producto sin su consentimiento? Es positivo aumentar nuestras capacidades cognitivas con la ayuda de los robots, pero sus nuevas capacidades nos llevan directo al terreno de la ética.
