Actualización
Hace unas semanas tuvimos un problema en Vivid Vision | Venture Studio con un proyecto de AI Governance para un cliente del sector banca y seguros.
El responsable del proyecto ya no estaba en la empresa. Y el conocimiento no estaba donde debería estar, estaba fragmentado entre documentos sueltos, conversaciones de Google Chat, Notion, y la cabeza de una persona que ya no podíamos preguntar.
Hace cinco años eso significaba semanas reconstruyendo el contexto a mano. Reuniones, llamadas, releer cien documentos para encontrar tres decisiones clave.
Con IA lo resolvimos en horas. Conectamos los documentos dispersos, fusionamos las versiones contradictorias, limpiamos lo obsoleto y ordenamos lo que quedaba.
Lo que antes era arqueología documental se convirtió en una tarde de trabajo. Y además generamos flujos para sentar las bases de un knowledge base estable.
Llevo 30 años fundando empresas y nunca había visto una herramienta que premie tanto al que entiende su negocio en detalle.
La IA no resuelve el problema sola, necesita que alguien sepa qué buscar, qué fusionar y qué descartar.
Al que solo le pega un chatbot encima del mismo caos de siempre, la IA le cambia poco, no lo va a premiar precisamente 😉 Sigue teniendo el mismo lío. Solo que ahora más caro.
La diferencia entre las dos empresas no es la herramienta. Es si alguien entiende de verdad cómo se crea —y se pierde— el valor en la operación diaria.
¿Tu empresa sabría reconstruir el conocimiento de un proyecto si la persona clave se fuera mañana?






