Actualización
El miedo al cambio tecnológico es comprensible. Lo que no ayuda son los titulares que presentan cada novedad en inteligencia artificial como una sentencia sobre el empleo. Para mí, la respuesta es formar a las personas.
En 2023 se informó de restricciones al uso de ChatGPT en empresas como Apple o Amazon. Entiendo la preocupación por los datos internos, pero prohibir una herramienta sin enseñar a usarla de forma segura deja a los equipos sin criterio para aprovecharla y gestionar sus riesgos.
Al revisar después los datos de aquel año, encontré una combinación que me parece reveladora. La Federación Internacional de Robótica sitúa a Corea del Sur, Singapur, Alemania y Japón entre los cuatro países con mayor densidad de robots industriales, según datos de 2022.
Sus tasas anuales de paro en 2023 también fueron bajas: Corea del Sur, 2,7 %; Alemania, 3,0 %; y Japón, 2,6 %, según la OCDE, tabla 1. En Singapur, la tasa general media fue del 1,9 %, según su Ministerio de Trabajo. En mi opinión, estos datos muestran que un país puede estar muy robotizado y mantener un paro bajo. No prueban que los robots creen empleo; sí me llevan a pensar que la automatización no condena a las personas a perderlo.
Algunas tareas repetitivas desaparecen y se abren profesiones nuevas. Necesitamos formación para afrontar ese cambio. En marketing y comunicación sigo haciéndome una pregunta: ¿cuándo incorporarán personas capaces de aplicar la IA con criterio y formar al resto del equipo?
