Actualización
El plan de acción de IA del Ayuntamiento de Nueva York me llamó la atención por una razón: intenta llevar una declaración de intenciones a decisiones concretas de gestión pública. Creo que puede marcar una pauta para otras administraciones, aunque aún habrá que ver cómo se aplica.
El documento plantea un comité de dirección para la IA, principios de uso y una tipología de proyectos. Para mí, esa estructura importa porque obliga a preguntar quién decide y qué se pretende resolver antes de poner la tecnología a trabajar.
También incorpora evaluación de riesgos, monitorización, escucha pública y formación interna. Son asuntos distintos, pero todos forman parte de una misma pregunta: cómo usar IA en una institución sin dejar el criterio y la responsabilidad fuera del proceso.
Según la presentación que comento, el plan lleva la firma del alcalde y del responsable tecnológico de la ciudad. Hace diez años me habría parecido impensable ver ese nivel de atención política y operativa a la IA en un ayuntamiento.
