Resumen
Resumen editorial
A partir de la campaña de Doritos con Lola Lolita, Rafael Tamames reflexiona sobre dónde está el límite entre la creatividad publicitaria y el engaño al consumidor.
Actualización
El caso de PS21 y la campaña de Doritos con Lola Lolita es un claro ejemplo de cómo ciertas empresas están dispuestas a jugar en la delgada línea entre la creatividad y el engaño para volverse virales.
La cuestión no es solo legal —si se cumple la normativa de publicidad—, sino profundamente ética.
Como experto en el sector digital, veo con preocupación cómo algunas agencias están dispuestas a engañar al consumidor para generar conversación. ¿Es válido atraer la atención a cualquier precio?
Mi pensamiento libertario defiende la libre competencia y la creatividad empresarial, siempre dentro de un marco ético.
“La responsabilidad social de los negocios es incrementar sus beneficios”.
El libre mercado y la ética no son incompatibles: el problema no es la regulación excesiva, sino la falta de escrúpulos de quienes buscan atajos para ser tendencia.
