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En mis conversaciones con directivos se repetía una inquietud: «¿Peligra mi cargo ante el avance de la IA?». Mi respuesta era que, si nos adaptamos, tenemos más posibilidades de seguir aportando valor. No creo que quedarse quieto sea una opción.
En ¿Qué robot se ha llevado mi queso? comparto cinco claves para prepararnos para este cambio. Quiero seguir poniendo en valor el factor humano frente al potencial de la tecnología. Agradezco a Gonzalo García Chasco su ayuda para sacar adelante el libro.
Una encuesta que hice mostró que muchas personas consideraban la IA una herramienta para su trabajo. En cambio, cara a cara otras reconocían tener miedo. Quizá aquella encuesta también mostraba lo difícil que resulta reconocer el miedo delante de otros.
Ya había planteado esa tensión al hablar de el miedo a que la IA nos quite el trabajo. Aprender a usarla no elimina todas las incertidumbres, pero nos permite participar en cómo cambia nuestro oficio.
