Reflexión
El cierre de los colegios y la extensión del trabajo desde casa cambiaron de golpe nuestra forma de comunicarnos, aprender y consumir. En agosto de 2020 me llamaba la atención cómo crecían las aplicaciones que nos permitían seguir conectados.
Más adelante me pregunté qué pasaría con los shoppers cuando las shops dejaban de ser el centro de la compra. La cuarentena aceleró hábitos digitales que ya existían, pero también nos hizo revisar qué significa una experiencia útil cuando el cliente no puede acudir a una tienda.
En diciembre volví sobre esa pregunta a partir de un análisis de WARC sobre cambios de hábitos de consumo. Miraba hacia 2021 con una duda: ¿seguiríamos organizando tantas decisiones de compra alrededor de la vida en casa?
Para las marcas, el reto no es dar por permanente cada hábito nacido de una emergencia. Es estudiar los nuevos momentos de consumo y comprobar qué necesita realmente cada persona en ellos.
