Actualización
En 2018 publiqué «¿Qué robot se ha llevado mi queso?». Lo escribí porque el debate sobre la automatización se estaba llenando de titulares sobre empleos que desaparecerían y quería plantear otra pregunta: ¿cómo podemos prepararnos para trabajar con las máquinas?
Mi tesis era optimista: creo que la automatización puede traer más ventajas que inconvenientes y abrir nuevas oportunidades laborales. Eso no elimina las transiciones difíciles. En el libro defendí que el miedo al cambio puede dejarnos atrás si no invertimos en aprender y adaptar nuestras capacidades.
Presentarlo en mayo con amigos y partners fue una alegría. Félix Muñoz y Roger Domingo me ayudaron en aquella presentación. En junio firmé ejemplares en la caseta de Alienta durante la Feria del Libro de Madrid y seguí conversando con lectores sobre robots, educación y trabajo.
Forbes España lo incluyó entre sus doce lecturas de la primavera. En mayo compartí con alegría que el libro había entrado en el top 25 de Economía y Empresa de Amazon España; volví a compartirlo en diciembre. El libro continuó circulando durante el resto del año, pero lo que más me importaba era la conversación que suscitaba: no podemos elegir que la tecnología se detenga, sí podemos decidir cómo nos preparamos.
Sigo pensando que la alianza entre personas y máquinas merece más atención que el miedo. La educación, la formación continua y nuestra capacidad para cambiar deben formar parte de esa discusión.
