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En abril de 2016 compartí la pregunta «¿Qué robot me ha robado mi queso?». Aún faltaban dos años para publicar «¿Qué robot se ha llevado mi queso?», pero ya me inquietaba el modo en que hablábamos de automatización y trabajo. ¿Nos quitarán los robots el empleo? Era una pregunta demasiado importante para dejarla en un titular.
Durante aquellos días compartí distintas lecturas sobre robots y ocupaciones. Entre ellas estaba «Los robots ya están aquí: ¿nos dejarán pronto sin trabajo?», de Jane Wakefield en BBC Mundo. También pregunté si conocíamos a nuestro posible robot sustituto. Me interesaban los títulos y las preguntas que abrían, no convertir cada predicción en una certeza.
En mayo regresé a otro asunto: las decisiones que podrían delegarse en una máquina. Pensar en sustitución sin pensar en responsabilidad me parecía incompleto. Si cambia el reparto de tareas, también debemos preguntarnos qué aprendemos, qué juicio conservamos y cómo preparamos a las personas para participar en esa transformación.
Aquella conversación fue el germen del libro que publiqué en 2018. Mi postura siguió madurando en los años siguientes. En la retrospectiva de 2018 conté cómo llevé esas preguntas al libro y al diálogo con los lectores.
