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Threads irrumpió con fuerza en julio de 2023. En sus primeras 24 horas, Meta comunicó que había sumado 30 millones de usuarios. La base de Instagram daba a la nueva red una ventaja que cualquier competidor recién llegado habría querido tener.
También ofrecía publicar conversaciones en las historias de Instagram y un entorno que, en mi opinión, podía resultar más amable para usuarios y marcas que el Twitter de aquellos meses. En aquel momento, a Zuckerberg parecía dársele especialmente bien hacer crecer redes sociales.
El lanzamiento llegó en medio de un deterioro de la experiencia en Twitter y de una disputa pública: Musk preparaba una respuesta legal por el posible uso de información confidencial, una acusación que no equivale a una infracción probada.
Yo me preguntaba qué pesaba más en aquel arranque, si el mérito de Meta o los errores de Twitter. Las cifras iniciales explicaban la atención que recibió Threads, no garantizaban por sí solas que sus usuarios fueran a quedarse.
