Actualización
En vísperas del Día Mundial del Turismo, compartí un ejemplo de realidad virtual aplicada a una atracción acuática. Un tobogán ya puede ser divertido; añadir una capa inmersiva podría convertirlo en una experiencia que se recuerde.
Me interesaban las posibilidades para marketing: poner a la persona en el centro de la experiencia, ofrecer algo distinto y crear contenidos que tengan valor propio. Turismo y entretenimiento son sectores donde vale la pena explorar ese formato.
La tecnología no hace memorable una experiencia por sí sola. Hay que pensar qué añade a lo que vive el visitante y si mejora de verdad su recorrido.
