Resumen
Resumen editorial
Rafael Tamames pide a la COP30 más pragmatismo y menos ideología, con ejemplos de cómo la IA ya está mejorando la eficiencia energética y agrícola.
Actualización
¿Qué espero de esta COP30? Menos titulares y más trabajo concreto. Llevamos décadas de cumbres donde el foco parece ser culpar al ser humano y al capitalismo, en lugar de alinear mejor los incentivos y colaborar en serio.
Desde el emprendimiento y la IA ya estamos viendo cómo se puede mejorar el mundo: Google y DeepMind han logrado reducir alrededor de un 40% la energía usada para refrigerar sus centros de datos con algoritmos de IA; en agricultura, sistemas de riego inteligente ahorran hasta un 30% de agua manteniendo o aumentando la productividad; en renovables, la IA ya mejora las previsiones de generación eólica y la integración en red.
Sam Altman lo ha resumido bien: el cuello de botella de la IA ya no son los chips, es la energía. Cuanto más barata sea la energía, más IA y más adopción.
A los líderes reunidos en Belém les pediría objetivos claros, reglas simples que no ahoguen la iniciativa privada, y alianzas público-privadas para escalar estas soluciones. Menos ideología y culpables, más pragmatismo.
