Reflexión
En marzo de 2020 compartí un análisis de Harvard Business Review sobre la respuesta empresarial de compañías chinas al coronavirus. No hablaba de resultados sanitarios, sino de cómo organizaban su actividad ante una crisis que avanzaba con rapidez.
La telemedicina, la transformación digital y la inteligencia artificial aparecieron en la conversación como herramientas para mantener servicios y reorganizar operaciones. También me llamó la atención el relato de una fábrica de móviles que combinaba el trabajo de personas y robots; prefiero quedarme con esa forma de producción y no repetir cifras que no he podido contrastar.
En junio volví a las lecciones empresariales: comunicar con transparencia, acelerar procesos digitales, formalizar el trabajo desde casa y conectar mejor la organización. Son decisiones concretas. En Findasense ya llevábamos años trabajando varias de ellas.
Para mí, la enseñanza no era copiar sin más a China, sino preguntarnos qué capacidades de adaptación podíamos reforzar en nuestras propias empresas mientras cambiaba el entorno.
