Reflexión
En septiembre de 2020 insistía en que la transformación digital ya no era una opción para muchas empresas. El obstáculo, sin embargo, seguía siendo saber por dónde empezar y entender qué cambios necesitan las personas.
Luis Domínguez, de The Valley, comparaba ese proceso con un viaje que atraviesa la notoriedad, la consideración y la acción del cliente. Me gusta esa imagen porque obliga a mirar cada etapa en lugar de confundir transformación con comprar una herramienta.
En los meses siguientes seguimos hablando de trabajo remoto y canales digitales para conectar con los clientes, incluso en el webinar «Rebelión Digital» de David Espeso. En Findasense siempre abordamos el negocio desde la experiencia de las personas y de los valores con los que se identifican.
La crisis hizo más visibles estructuras ociosas y burocracias que retrasaban las decisiones. En mi opinión, ser una agencia independiente, nativa digital y apoyada en la innovación adquirió entonces un valor especial: nos permitía revisar estrategias con rapidez sin perder de vista a las personas.
