Reflexión
La tecnología puede ayudarnos o interrumpirnos. En mayo de 2021 compartí una lectura sobre bienestar digital con una idea sencilla: conservar la utilidad de los dispositivos sin dejar que ocupen todo nuestro tiempo o nuestra atención.
No era una inquietud de un solo día. Repetí la reflexión en junio porque trabajar y vivir entre pantallas hacía más importante decidir cuándo una herramienta aporta algo y cuándo solo añade otra distracción.
Entre esas publicaciones compartí una columna de José Ramón López Grañeda sobre mindfulness y bienestar laboral. Su punto me parecía necesario: «El paso para solucionar un problema es nombrarlo». No basta con hablar de lo conseguido durante la pandemia si dejamos sin nombre lo que falta a cada persona.
El cuidado exige escuchar circunstancias individuales, no proponer una misma solución a todo un equipo. Me interesa una relación con la tecnología que deje espacio para la atención y las personas.
