Actualización
Ante la crisis de la COVID-19, vi cómo muchas empresas aceleraban su digitalización. Para algunas fue una reacción urgente; para otras, la oportunidad de avanzar en un cambio que ya tenían pendiente.
Mi consejo entonces era continuar por ese camino sin olvidar a los equipos. Comprar una herramienta no equivale a saber utilizarla ni a incorporar sus posibilidades al trabajo cotidiano.
La tecnología puede estar al alcance de muchos. La diferencia la marca la formación y la cultura que permite a las personas aprender, experimentar y generar valor con ella.
