Actualización
En octubre de 2023, el conflicto entre Israel y Hamás también se estaba disputando en las imágenes que circulaban por internet. Un artículo de Mario Escribano me llevó a preguntarme cómo comprobar lo que vemos cuando se difunden contenidos manipulados o imposibles de verificar en el momento.
Quise subrayar una distinción: la herramienta tecnológica no es responsable por sí misma de la desinformación. Lo son las personas que la usan para engañar, y necesitamos mejores métodos de verificación y formación ética.
Días después observé otra manifestación del conflicto en WhatsApp y redes sociales: banderas y símbolos añadidos incluso a contenidos sin relación con la guerra. También eso influye en cómo hablamos de lo que ocurre.
Reúno aquí las dos publicaciones de octubre. No doy por auténticas imágenes cuya procedencia no pude comprobar; mi preocupación era precisamente la dificultad de verificar antes de compartir.
