Resumen
Resumen editorial
Tras la detención de Pavel Durov, fundador de Telegram, en Francia, Rafael Tamames se pregunta si se trata de la aplicación de la ley o de un golpe del poder contra la libertad que representan las redes sociales.
Actualización
El futuro del internet semilibre pende de un hilo. La reciente detención de Pavel Durov, fundador de Telegram, en Francia por presunta implicación indirecta en actividades ilegales facilitadas por su plataforma me ha hecho pensar de nuevo en la libertad.
¿Este arresto es por violar una ley o es un golpe del poder contra la libertad que las redes sociales representan? ¿Quién decide qué es censurable o no en internet? El control de las plataformas digitales es una obsesión de los gobiernos y especialmente de la UE. Eso sí: si alguien comete un delito directa o indirectamente, que se le detenga y tenga un juicio justo. Lo que no es de recibo es que empresas como Telegram no tengan representantes en los países donde operan.
