Actualización
El cine nos ha acostumbrado a imaginar robots como enemigos. Yo prefiero mirar a las personas que diseñan estas herramientas y a las tareas monótonas que pueden ayudar a resolver.
La tecnología también ha permitido mantener vínculos a distancia y colaborar entre culturas. Detrás de cada avance hay decisiones humanas sobre para qué lo usamos y a quién beneficia.
No creo que la inteligencia artificial sea un fin en sí misma. Estamos aprendiendo a entender su alcance, y los límites que pongamos a su uso dependerán de nosotros.
