Actualización
Un pódcast sobre inteligencia artificial centrada en el ser humano me ha hecho volver a una pregunta que considero esencial: ¿queremos usar la tecnología solo para automatizar o para ampliar lo que las personas pueden hacer?
Me quedo con la idea de aumentar capacidades. Pensar en la IA como copiloto obliga a mirar el trabajo que comparte con cada profesional, en vez de reducir la conversación a la sustitución de tareas.
En ese debate también aparecen el potencial económico, la adaptación de los roles y la posibilidad de avanzar sin una amenaza significativa para el empleo. Son planteamientos del pódcast, no certezas que debamos dar por cerradas.
Yo prefiero hacer explícita esa elección: diseñar herramientas que trabajen con las personas y preparar a los equipos para asumir nuevos papeles. Ahí veo el sentido de una IA centrada en el ser humano.
