Resumen
Resumen editorial
Rafael Tamames critica cómo un titular de prensa minimizó un caso grave de uso indebido de IA, insistiendo en que el problema de fondo es educativo, no tecnológico.
Actualización
No dejo de darle vueltas a cuestiones éticas sobre la IA, y cuando vi cómo un periódico titulaba un caso grave como «fotos trucadas», me quedé impactado por la profundidad de lo que hay detrás. Lo primero: recalcar que lo sucedido es serio. Y lo siguiente: educación y formación. Esas declaraciones son una deformación evidente de la responsabilidad que las personas deberían tener sobre sí mismas y sobre los demás.
No es un problema de la inteligencia artificial en sí, como torticeramente se quiere dirigir el debate en muchas ocasiones, sino de cómo se usan las herramientas que la desarrollan. Me parece más interesante exigir una mayor autorregulación de las empresas que generan estas herramientas, con el coto puesto desde la programación y la tecnología. Más presión ciudadana hacia los creadores de estas herramientas para proteger los derechos de los menores, y más inversión en educación y en una Justicia con más recursos y más modernizada.
