Resumen
Resumen editorial
Una visita al Gran Premio de Madrid lleva a Rafael Tamames a comparar la cadena de decisión de la Fórmula 1 con la gobernanza que necesitan las empresas al incorporar inteligencia artificial.
Actualización
En la Fórmula 1 nadie se pregunta quién manda.
Estuve este fin de semana en el Gran Premio de Madrid, y lo que más me llamó la atención no fue la tecnología. Fue lo contrario.
Hay sistemas que procesan una barbaridad de datos por vuelta. Hay gente en la fábrica, a miles de kilómetros, viendo cosas que el piloto no puede ver. Hay agentes que ejecutan solos.
Y aun así, la cadena de decisión está clarísima.
El sistema propone. El muro decide. El piloto puede negarse.
Y cuando alguien se salta ese orden, el error se ve en la vuelta siguiente y todo el mundo sabe de quién fue.
## Ahora piensa en tu empresa
Tienes los datos. Tienes los modelos. Probablemente ya tienes agentes ejecutando procesos que nadie revisa.
Lo que no tienes es muro.
Nadie sabe decirte quién tiene autoridad para anular una recomendación del sistema. Ni quién responde cuando el sistema se equivoca. Ni en qué momento un output pasó a ser una decisión sin que nadie la tomara.
Eso no es un problema técnico. Es un problema de gobierno.
## Quién decide qué
Llevo años metido en comités de dirección y la conversación siempre acaba en el mismo sitio: se discute qué herramienta comprar durante meses, y nadie ha escrito en una sola hoja quién decide qué.
La Fórmula 1 lleva dos décadas resolviendo ese problema.
Las empresas todavía no han empezado.




