Actualización
En el debate sobre la jornada de 37,5 horas, me parece importante mirar también la productividad. Una reducción de horas puede tener efectos distintos según cómo se organice el trabajo, y no deberíamos dar por hecho un resultado único.
En mi publicación planteé una preocupación sobre sus posibles costes para España a medio plazo. Es una hipótesis que merece debatirse con datos, no una conclusión que pueda deducirse solo del número de horas.
También veo una oportunidad en la inteligencia artificial. Si se aplica a tareas concretas para ganar eficiencia, podría ayudar a aprovechar mejor el tiempo de trabajo. Eso no significa que cualquier uso de IA compense por sí solo un cambio de jornada.
Para mí, la pregunta útil es cómo mejorar la productividad y las condiciones de trabajo a la vez. En LinkedIn compartí el artículo donde desarrollaba esta reflexión.
