Actualización
Estoy investigando para mi próximo libro qué ocurre con el empleo cuando entra la inteligencia artificial. Un artículo académico y un gráfico de La Verdad de Murcia me sirven para ordenar la conversación sin reducirla a la pregunta de si una máquina nos quitará el trabajo.
Hay nueve dimensiones que conviene mirar: la transformación de los puestos, la automatización de tareas, el desplazamiento de algunas ocupaciones, la aparición de otras nuevas y las tareas humanas que no se pueden sustituir. También cuentan el impacto en las personas y las organizaciones, la sinergia entre humanos e IA y la posibilidad de construir un futuro laboral sostenible.
La novena dimensión es, para mí, la decisiva: la adaptación. No basta con enumerar riesgos y oportunidades si dejamos fuera cómo aprenden las personas y cómo cambian las empresas para trabajar con esta tecnología.
Me interesa menos una predicción tajante sobre el número de empleos y más la pregunta práctica: ¿estamos preparando a la gente para las tareas que vienen?
