Actualización
En diciembre de 2023, el primer informe sobre el estado de la Década Digital europea me dejó una pregunta incómoda: ¿cómo vamos a cumplir los objetivos que nos hemos marcado si seguimos tan lejos de ellos?
Las cifras que compartí entonces apuntaban a que solo el 66 % de las empresas estaría en la nube en 2030. En habilidades digitales, el dato era del 59 % frente a un objetivo del 80 %. Y la brecha estimada para llevar gigabit y 5G a donde se necesitan ascendía a 200.000 millones de euros.
A ese panorama se sumaban los retos de los chips y de los servicios públicos digitales. No basta con anunciar metas: hay que mirar la distancia entre lo prometido y lo que realmente estamos preparados para hacer.
Para mí, esa distancia también señalaba una oportunidad. Quien invirtiera en formarse podría participar en la transformación digital en lugar de esperar a que otros la hicieran por él.
