Resumen
Resumen editorial
Rafael Tamames reflexiona sobre cómo Novak Djokovic encontró en la sonrisa de su hija la calma necesaria para ganar su 24º Grand Slam.
Actualización
Cada esfuerzo que hacemos necesita de apoyo, comprensión y ánimo. Djokovic la encontró en esa naturalidad que tienen los niños para hacer que nos tomemos la vida como un juego y desaparezcan la tensión y el estrés. Su hija de 6 años le sonreía cuando se sentaba a descansar entre puntos. Para él, esa era la «energía inocente» que necesitaba para superar el segundo set y encarrilar el partido, que le hizo ganar su 24º Grand Slam. Un aprendizaje vital y laboral válido y necesario.
