Actualización
Las primeras webs eran páginas estáticas que poco podían anticipar cómo cambiaría nuestra relación con internet. La web pasó a acompañarnos en el móvil, y con ese cambio llegaron otras expectativas: encontrar lo que buscamos sin esfuerzo y entender de inmediato qué podemos hacer.
Google había adoptado la versión móvil como referencia para indexar los sitios. Pero diseñar para móvil no consiste en comprimir una pantalla. La navegación, la lectura y la accesibilidad forman parte de la experiencia que construye confianza.
Las microinteracciones también cuentan. Un «me gusta», una confirmación tras enviar algo o el gesto de archivar ayudan a orientarnos sin interrumpirnos. Si funcionan bien, apenas pensamos en ellas; cuando faltan, notamos la fricción.
Cada vez pido más a la tecnología que sea ágil, inclusiva y segura. La inteligencia artificial puede apoyar esa evolución, pero la confianza no sale de añadir una función nueva. Se gana en cada decisión de diseño que respeta al usuario.
