Resumen
Resumen editorial
Rafael Tamames analiza el lanzamiento de Bard, el chatbot de IA generativa de Google, y sus limitaciones frente a la productividad que promete.
Actualización
La semana pasada Google anunció que abrirá a EE. UU. y Reino Unido el acceso a Bard, su experimento inicial que permite colaborar con IA generativa. Al igual que ChatGPT de OpenAI, Bard es un chatbot basado en un modelo de lenguaje grande, que se puede pensar como un motor de predicción. Desde Google consideran a Bard como una experiencia complementaria al buscador y afirman que, si bien los LLM no carecen de fallas, pueden brindar información inexacta, engañosa o falsa mientras la presentan con confianza. Aun así, ofrece grandes beneficios: impulsar la productividad humana, la creatividad y la curiosidad.






