Actualización
Si miro 2023, veo un año crucial para la inteligencia artificial. Los avances tecnológicos han compartido espacio con preguntas éticas y con el debate sobre el AI Act europeo.
De cara a 2024, la pregunta para mí ya no es solo qué tareas puede resolver la IA como herramienta. Quiero pensar también en cómo puede acompañar decisiones y convertirse en un socio estratégico.
Eso no elimina la responsabilidad humana. La cuestión que me interesa es cómo equilibramos el avance tecnológico y el desarrollo económico con las obligaciones que implica usar esta tecnología.
No creo que debamos escoger entre innovar y preguntarnos por las consecuencias. Si queremos aprovechar lo que viene, ambas conversaciones tienen que estar en la misma mesa.
