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Qué gran pena que se nos haya ido Soco. Me refiero a Socorro Fernandez Larrea.
De ella me quedo, sobre todo, con su enorme generosidad. A pesar de todo lo que tenía entre manos, siempre encontraba un hueco para hablar conmigo, para escuchar y para ayudar. Siempre estaba.
Aunque tenía posiciones de gran relevancia siempre fue humilde y mantuvo una ética inquebrantable.
Tuvo una trayectoria profesional extraordinaria, pero creo que dice todavía más de ella la familia excepcional que creó y el cariño que deja en quienes tuvimos la suerte de conocerla.
Después de una larga enfermedad contra la que luchó hasta el final, se va demasiado pronto.
La recordaré siempre con muchísimo cariño y gratitud.
Descansa en paz, querida Soco.




