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En junio de 2023 veía en Kick una nueva opción de streaming para llegar a audiencias jóvenes. Para una marca, entrar en una plataforma emergente puede abrir conversaciones nuevas, pero no basta con perseguir el canal de moda.
Las colaboraciones con streamers tienen sentido cuando respetan la relación que esas personas ya han construido con su comunidad. La oportunidad no consiste solo en comprar visibilidad, sino en encontrar una forma de participar que encaje con el creador y con quienes le siguen.
La competencia con Twitch también dejaba una lección sobre el trato a los creadores. Si una plataforma quiere retenerlos, necesita escuchar sus necesidades, explicar con claridad sus condiciones y seguir mejorando su propuesta.
En un mercado lleno de opciones, yo prestaría tanta atención a esa confianza como a las funciones técnicas. La misma regla vale para las marcas: innovar sirve de poco si se pierde el vínculo con quienes hacen posible la comunidad.
