Actualización
Si queremos preparar a las personas para el trabajo que viene, tenemos que cambiar la manera de enseñar. En mi opinión, la formación profesional lleva demasiado tiempo infravalorada y estigmatizada; hasta su nombre necesita otra conversación pública.
También creo que un título universitario ya no garantiza empleo. Invertir en educación es imprescindible, pero mantener intacto un modelo que no responde a lo que pide el mercado puede dejar a muchos jóvenes sin oportunidades.
A mi juicio, la educación actual funciona demasiadas veces como una fábrica de desempleo. Prefiero una formación que abra itinerarios diferentes y ayude a desarrollar capacidades útiles, sin tratar la FP como una elección de segunda.
