Resumen
Resumen editorial
Rafael Tamames explica a EFE por qué dotar a la inteligencia artificial de sensores y capacidad de acción podría acercarla al aprendizaje humano.
Diario Libre y Vanguardia publicaron esta entrevista de la agencia EFE sobre la hipótesis de la cognición encarnada. Ambas fuentes acreditan la pieza a EFE y desarrollan extensamente las respuestas de Rafael Tamames.
Publicación original
Rafael Tamames considera que la hipótesis de la cognición encarnada tiene «mucho fundamento»: los seres humanos desarrollan sentido común a través de la experiencia sensorial y motora, mientras que las inteligencias artificiales actuales aprenden principalmente de datos estáticos.
Integrar la IA en un cuerpo con sensores y capacidad de acción le permitiría aprender de la experiencia de forma autónoma y generar conocimiento propio sobre las relaciones de causa y efecto del mundo físico.
Esta necesidad no se aplica a todas las formas de inteligencia. Tamames señala que una IA puramente digital puede sobresalir en cálculo, lógica, ajedrez o problemas matemáticos; la interacción corporal resulta especialmente relevante para lograr una inteligencia versátil, adaptable y dotada de sentido común físico.
Para aproximarse a la experiencia humana, el robot debería integrar visión, oído y tacto artificial, además de capacidades motoras diversas. La combinación de percepción y acción permitiría correlacionar lo que ve, oye y toca con los resultados de sus movimientos.
«Un robot encarnado con IA debería aprender continuamente de su entorno, generando conocimiento nuevo sobre la marcha. Al combinar un cuerpo adecuado con algoritmos de aprendizaje, lograríamos que la IA no solo esté en el mundo, sino que lo entienda a través de su propia experiencia, acercándola cada vez más a la inteligencia humana».
Publicaciones originales: Diario Libre y Vanguardia.





