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Nota

Este artículo es una réplica del que se publicó originalmente en DIRCOMFIDENCIAL (España) el 26/07/2019 con el título: «Rafael Tamames (Findasense): «Con la digitalización no se puede ser ya un bulto sospechoso, ni en las compañías ni en las universidades»»

Rafael Tamames (Findasense): «Con la digitalización no se puede ser ya un bulto sospechoso, ni en las compañías ni en las universidades»

Rafael Tamames es socio-fundador de Findasense, y emprendedor desde los 20 años cuando la puso en marcha junto a su socio Tomy Lorsch. En este tiempo ha convertido la firma en una compañía global de customer experience con capacidades de consultoría de innovación, factoría de experiencias e integradora tecnológica.

Findasense cuenta actualmente con más de 300 empleados que camina hacia un modelo de organización horizontal y participativo. Entre su cartera de clientes se cuentan marcas como L´Oreal, The Coca-Cola Company, Kimberly Clark, FOX, Huawei, Warner, Lenovo, Banco Santander, Electronic Arts, IE Business School, Orange, Bayer y Bimbo entre otros.

El artífice de esta evolución es el propio Tamames, quien recientemente ha pubicado el libro ‘¿Qué robot se ha llevado mi queso?’, en el que habla sobre cómo la tecnología está transformando a la sociedad a un ritmo vertiginoso en todos sus aspectos. En su opinión, para bien.

¿Cómo está yendo el año en curso desde el punto de vista del negocio?

El año está yendo muy bien, en la senda de crecimiento de años anteriores. Estamos contentos con la evolución del negocio.

¿De qué forma afectan los avances hacia una organización TEAL al desarrollo de la consultora?

Los cambios culturales afectan a toda organización, y más en un cambio tan disruptivo. Sobre todo afectan ante el nuevo paradigma de no tener jefe, de autogestionarse y apoyarse en los compañeros. Es un proceso que va durar más de 2 años, y que conlleva un cambio de mentalidad que lleva su proceso.

¿Son los robots los que efectivamente se están llevando el queso?

Al final los robots se están llevando el queso de aquellas sociedades que no están invirtiendo bien en educación y no están rompiendo las estructuras tradicionales de formación. En España estamos en un punto intermedio, en el que no hay la valentía del mundo asiático. Aquí muchas carreras se están volviendo obsoletas porque no dan respuesta al mercado que tenemos. Y si no actuamos rápido nos acabaran comiendo países que están invirtiendo más en formación y recurriendo a la tecnología de terceros.

¿Cómo trazar un plan de educación si muchos de los puestos del futuro todavía no han surgido?

Soy radical en ese extremo del pensamiento político. Hace poco un cliente nos contaba que había estado en una empresa para hacer un curso técnico, de la rama sanitaria, y había necesitado tres años para que se lo validaran. Es insostenible que tengamos un sistema educativo tan rígido. Tenemos que tener acceso a que los políticos rompan con las estructuras del pasado. No puede haber una gran crisis para que se tomen decisiones de última hora, porque siempre es muy tarde.  Hay que tomarlas en los mejores momentos. Y para eso tenemos que tener en cuenta desde ya los automatismos en ciertas profesiones y centrar el debate en aquellas que no cubren los puestos. Y esto tiene mucho que ver con la predominancia de inversión en la universidad pública, a la cual se destinan unos fondos que son intolerables. Es uno de los problemas que llevan mucho tiempo activados, y lo único que hace la tecnología es poner al desnudo todas estas cuestiones ante la sociedad.

Habla de barreras educativas, pero si como dice la política no está abordando esta cuestión, ¿estamos ante un principio de brecha social?

La gente que tiene menos recursos a lo que único que puede recurrir para mejorar su situación es la educación. Está totalmente demostrado. Cualquier persona a la que se le proporciona una inversión en educación mejora su vida

Aquí en Findasense el 70% de los empleados deberían ser técnicos. Es decir, que con una formación profesional serían aptos para trabajar. Sin embargo todos son licenciados universitarios y han necesitado pasar seis años estudiando para luego ejercer un trabajo que podrían haber aprendido en dos. Entonces, hay una grave crisis en la educación que no queremos ver en un país donde, por tradición, ser licenciado se ve como un orgullo y haber cursado una formación profesional se asocia a un estrato más bajo. Hay que hacer un esfuerzo en mejorar esta formación, porque lo que necesitan nuestras empresas son personal técnico que se forme. Porque además una formación corta es la mejor para adaptarse a un mercado laboral.

¿Qué valor aporta una iniciativa como EXE al sistema educativo actual?

El aporte fundamental y exclusivo es la de tener una gran porcentaje del profesorado que es parte del equipo de Findasense, que vive cada día inmerso en proyectos de customer experience y transformación digital. Eso aporta al sistema educativo actual una enseña práctica y honesta.

¿Qué profesiones van por detrás en la digitalización?

Todo lo que es trabajo manual de poco valor va a ser automatizado. Suelo poner el ejemplo de un restaurante con una estrella Michelin en Galicia.  Cuando fui vi a dos robots trabajando en el jardín y pensé «pobre jardinero». Pero el dueño me dijo que los robots se encargaban de hacer la labor monótona de cortar el césped y el jardinero se dedicaba al paisajismo. Ese es el paso natural. A lo mejor no tiene que haber nadie que conduzca a los turistas por una ciudad, pero sí alguien que les cuente lo que va viendo. En cambio, los profesionales que más aportan van a seguir creciendo. Lo que no se puede ser ya es un bulto sospechoso, ni en las compañías ni en las universidades.

¿Y si llegado el momento los robots también asumen la parte creativa?

Yo me centro en el desarrollo tecnológico de lo que va a pasar en Inteligencia Artificial de aquí a los próximos tres años. Lo que ocurrirá en cinco me parece una temeridad pensarlo. Sí creo, y esto es otra opinión personal, que la Inteligencia Artificial va a poder trabajar otros campos, pero el ser humano va a seguir siendo fundamental. No sé en qué parte de la ecuación.

Mientras tanto ataquemos de frente el problema actual, que es conseguir que las profesiones tengan un valor añadido en el consumidor, igual que los productos que consumimos. Así que trabajemos en este sentido, porque la educación es lo único que nos garantiza que la vida nos vaya a ir mejor.

¿Por qué es importante abordar este problema desde un lado optimista?

Porque aunque los medios trabajan en que cuanto peor es la noticia mejor para su tráfico, la realidad es que el mundo va cada vez mejor.

Findasense opera en un sistema de Holacracia. ¿No cree que cuesta integrarlo en organizaciones más tradicionales? 

Cuesta en todo tipo de organizaciones, pero hay que partir de la idea de que el sistema jerárquico no funciona. Digamos que esta es una respuesta que puede valer a todo el mundo. Y es ahí donde surge una serie de sistemas, como la holacracia o sociocracia. Nosotros no somos maximalistas, no adoptamos un modelo entero, sino que lo cogemos de todos lados. Pero por la sencilla razón de que las nuevas generaciones no comulgan con la jerarquía y necesitan modelos más abiertos para desarrollarse.

En cuanto a las dificultades para implantarlo, obviamente cuesta más en las organizaciones de mayor tamaño. Nosotros tenemos un volumen pequeño-medio pero también tenemos el handicap de que estamos muy deslocalizados. Si a eso le añades que todos por la mañana cuando nos levantamos tenemos un cerebro jerarquizado, porque nos han enseñado así, entonces es como dar un paso para atrás y dos para adelante. Cada día nuestra mente nos empuja a desaprender para adquirir nuevos conceptos, porque al final la sociedad evoluciona hacia modelos más abiertos y transparentes.

¿Cómo aplica en el día a día su forma de entender las organizaciones?

Desaprendiendo mucho, confiando en las personas y dándoles su espacio en la organización. En definitiva, conecta su propósito personal con el de la compañía.

¿Qué beneficios aporta este sistema?

Debería de traer en todos los casos adaptación a la sociedad cambiante que tenemos. Te permite pivotar en cuanto a los nuevos ritmos sociales, algo que no puede absorber el modelo jerárquico. Luego, mejora el propósito de las personas al hacerle sentir que la labor que realiza conecta con su objetivo vital y tiene una evolución en el sentimiento de realización. Y en tercer lugar, al haber una mayor rapidez en la toma de decisiones y nada de burocracia las compañías suelen crecer a más altos dígitos y obtener mejores beneficios. Se trata de un resultado que le va mejor al negocio porque le va mejor a las personas.

¿Todas las empresas pueden transformarse digitalmente?

Al final esto se trata de abrazar el cambio y por el camino hay muchas empresas que van a morir, otras van a conseguir sobrevivir. Y luego habrá otras que serán capaces de superar esta fase disruptivo, probablemente las más sofisticadas y sostenibles. También se crearán nuevas empresas en el sector digital. Y no hay que olvidar que en países como el nuestro el paro no está bien estructurado y tiene que ver más con la formación.

¿Está a favor de considerar a los robots como personas jurídicas?

No creo en eso, y menos por ahora. Porque esto nos lleva a un debate sobre si los robots tienen que contribuir a la seguridad social pagando impuestos. La sociedad española tiene bastantes impuestos. Trabajamos casi la mitad del año para Hacienda y no creo que le venga bien a las empresas pagar más impuestos, menos aún cuando ya se paga por beneficios empresariales.

Y luego, tan poco es asumible pensar que pueda dispararse el paro. Corea del Sur es el país con más robots en todo el mundo, unos 500 por cada 10.000 trabajadores, y en cambio tiene un 3% de paro. Así que la ecuación robots, trabajo y paro no tiene sentido.

¿Cuál debe ser la prioridad del Gobierno en la agenda digital?

Que no haya ministerios de digitalización ni iniciativas y que dejen trabajar a la gente. De esa forma nos ahorraríamos muchísimo dinero en secretarios de estado. Y en cuanto a la política, debe abrir a nuevos modelos de educación disruptivos y que el ministerio sea mucho más flexible. Pero no creo en ninguna otra iniciativa para intentar que el país sea mucho más digital, porque cualquier plan de este tipo va contra nuestros impuestos.

¿Qué opinión le merece la tasa Google?

Otro error de catón. Hace quince años escribí un artículo sobre Google Books, que iba a revolucionar la cultura mundial, y la Unión Europea reaccionó un proyecto millonario de digitalización que que nadie va a consultar. Lo que no se pregunta la Unión Europea es dónde surgen los Google, Amazon y Uber europeos. ¿Por qué no crean aquí? Porque no tenemos un caldo de cultivo para que surjan este tipo de empresas. La tasa Google va a acarrear una menor inversión de empresas tecnológicas en España y va a hacer que cualquiera que se lo piense dos veces antes de desembarcar. Nos vale la tasa porque son empresas extranjeras, no porque sean tecnológicas. Toda tasa impositiva solo crea retrocesos y no se ataca el problema. No se pueden imponer por ineficiencias del mercado.

¿Dónde establecería el punto de equilibrio en la alianza entre máquina y hombre?

El hombre tiene un poder enorme, tanto construyendo las máquinas como desde el punto de vista ético, un complemento muy complejo. Y como siempre va a ser el responsable de decir a la máquina lo que debe hacer, vamos a asistir a una alianza muy positiva.