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“Pedir ayuda es de débiles”, por eso necesitamos hablar más de mentoría

¿Alguno de ustedes se ha sentido solo en su trayectoria empresarial o profesional? Estoy seguro que muchos de nosotros. ¿Les ha costado pedir ayuda? 

La cultura en España y en América Latina suele relacionar pedir ayuda con debilidad. Es un precedente cultural que juega en contra a los emprendedores y profesionales en general, nos impide relacionarnos de manera franca y directa, apoyarnos para crecer.

Hay estudios que afirman que las empresas que implantan la práctica de la mentoría tienen una ratio de supervivencia que oscila entre el 70% y el 87% después de los primeros cinco años de vida, el doble de la ratio que presenta el conjunto del resto de empresas.

La evidencia empírica también lo dice, la mayoría de los grandes empresarios tuvieron mentores. Bill Gates tuvo como mentor a Ed Roberts, Oprah Winfrey tuvo a Mary Duncan, Warren Buffet tuvo a Benjamin Graham o Mark Zuckerberg, que tuvo como mentor al mismo Steve Jobs. Sin embargo, algunos datos revelan que el porcentaje de implementación de mentoría en España es muy bajo, apenas un 0,2 % tomando en cuenta todo el espectro autónomo y empresarial de trabajadores y profesionales.  

Por su parte, las culturas más abiertas a la idea de recibir ayuda tienen un déficit de “mentoring” en el campo profesional. Según datos de EEUU aportados por HBR, más del 75% de los hombres y mujeres profesionales quieren tener un mentor, pero sólo el 37% lo tiene. Estos datos revelan que pedir ayuda es altamente requerido y frecuente hoy, y darla más que necesario.

Atravesando tiempos como los actuales, con la soledad amplificada del trabajo remoto, es importante entender el valor que la mentoría puede tener, el impacto positivo que puede generar su práctica en nuestras carreras empresariales, profesionales y hasta en el desarrollo personal.

 La mentoría es mucho más que adiestramiento empresarial o profesional personalizado, es una manera de relacionarnos que contempla un apoyo integral, pero sobre todo que genera una relación única entre el mentor y su “aprendiz”, donde entran en juego aprendizajes sobre los negocios, el comportamiento, los valores, las relaciones, la crianza de los hijos, los negocios, e incluso la vida espiritual, en algunos casos. 

Este rasgo holístico e integral es la gran diferencia entre mentoría y coaching, esa cercanía que logra que nos sintamos más acompañados, menos solitarios en los momentos más áridos del emprendedurismo.

Esta  amplitud no significa que sea una conversación abierta, por lo que es bueno sistematizar el proceso para hacerlo de la manera más eficiente y enfocada posible. Mis principales consejos son: lograr constancia (no dejar pasar más de un mes entre reuniones) tener un objetivo claro, pero sobre todo crear confianza y credibilidad entre el mentor y el aprendiz, crear una relación a largo plazo.

Soy el menor de 10 hermanos, he tenido 9 excelentes mentores que me han apoyado en las distintas etapas de mi vida, me han brindado su consejo y experiencia, eso es mentoría. 

La mentoría tiene que ver también con nuestras creencias más profundas, lo que pensamos que el mundo necesita para mejorar, qué tipo de mentalidades emprendedoras queremos generar. Hoy, en tiempos de crisis, la mentoría empresarial es una herramienta de recuperación esencial, que necesita que crucemos perspectivas generacionales y transmitamos lo mejor de nuestra experiencia a quienes quieren cambiar las cosas.

Muchas veces me preguntan que me motiva a la mentoría. Para mí tiene demasiadas buenas razones y es parte de mi vida. Primero todos necesitamos mentores, (incluso los mentores), para apoyarnos, discutir, validar y descubrir ideas de negocio, emprendimiento y crecimiento personal. Por otro lado, pertenecemos a un ecosistema, y como sucede en la naturaleza, uno va devolviendo lo que otros nos dejaron. En retribución, la energía positiva que uno recibe a cambio, las ideas frescas de los nuevos talentos que nos permiten entender los nuevos negocios, ampliamos nuestra red de contactos  y muchos otros beneficios.

La memoria es un ejercicio enriquecedor, que orienta a toda la persona y no se limita a asuntos de carrera, como empresarios es la herencia más grande que podemos darle a los demás, y la mejor herramienta para luchar contra la soledad de los emprendedores y profesionales del mundo hoy.